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Ficha del Pais

Superficie: 75,517 km2
Población: 4.2 millones (este. 2020)
PIB: US$ 47.1 mil millones (a precios actuales de 2020)
Tasa de crecimiento del PIB: +13% (previsión 2021 vs 2020)
PIB per cápita: US$ 16,245.45 (a precios actuales de 2020)
Tasa de inflación: -0.4%
Tasa de desempleo: 7.1% (2019) previsión 2021: 13%
Exportación: US$ 713.3 millones
Importación: US$ 12.8 mil millones

El nuevo Gobierno panameño, que asumió sus funciones en julio de 2019, se ha enfrentado a un marco económico caracterizado por luces y sombras en una fase que requiere un cambio de rumbo en términos de políticas y reformas estructurales a diferentes niveles. La plena conciencia de estos desafíos fue expresada por el presidente Cortizo en su discurso inaugural cuando se refirió al legado de sus dos predecesores como una «década perdida».

Sin embargo, el advenimiento de la pandemia ha retrasado al menos un año la introducción de acciones e intervenciones destinadas a revitalizar la economía del país.

En el plano de las «luces» el elevado dinamismo económico del país en los últimos 10 años ha favorecido tasas de crecimiento entre las más altas del mundo, con una media anual en torno al 5,6%: esto ha convertido en pocos años a Panamá en uno de los países con un PIB per cápita más alto de toda América Latina. Este crecimiento tumultuoso también ha favorecido el desarrollo de la infraestructura, comenzando con la ampliación del canal transoceánico, y el fortalecimiento del potencial del país como un centro global de transporte y logística.

Sin embargo, el crecimiento del PIB no se ha traducido en un desarrollo equilibrado de los principales sectores de la economía, privilegiando el de los servicios y el de la banca, y no ha favorecido la correspondiente mejora de la distribución de la riqueza: Panamá sigue siendo el país más desigual de la región latinoamericana.

En el frente del crecimiento económico, la tasa registrada en 2019, del 3% (según los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística de Panamá), ha sido la más baja desde 2009, aunque por encima de la media de la Región Centroamericana. La principal causa de esta ralentización ha sido la crisis del sector de la construcción y de las obras públicas, no sólo por la finalización de los grandes proyectos de infraestructura (ampliación del canal en primer lugar) y el retraso en la puesta en marcha de los nuevos proyectos, pero también por una situación, en el sector inmobiliario privado, de un «overdevelopment» que en el pasado había sido impulsado por ingentes flujos de capitales extranjeros.

Como es sabido, Panamá es una economía vinculada al dólar, con un déficit fiscal, una deuda pública y una inflación (en promedio por debajo del 2% en los últimos 5 años) que hasta ahora han estado bajo control.

Le maggiori istituzioni economico-finanziarie locali e internazionali concordano che la futura crescita del PIL potrebbe attestarsi intorno a un trend del 4%, tra i più alti dell’America Latina nel medio termine. Tale scenario sarebbe sorretto dall’avvio delle grandi opere pubbliche di interesse nazionale e dall’aumento degli introiti derivanti dalle royalties sul Canale, rimanendo di fondamentale importanza – come ricordato – il perseguimento di una politica economica incentrata sulle riforme strutturali e sulla competitività.

Nonostante i maggiori punti di forza di questo Paese rimangano i servizi connessi al Canale interoceanico, portuali, aeroportuali e della finanza, per il nuovo Governo appare prioritario estendere il rilancio della crescita all’economia reale, avviando politiche di sostegno all’agricoltura, al turismo e a una nascente agro-industria, anche attraverso il co-finanziamento da parte delle principali banche di sviluppo regionali (in particolare Banco Interamericano de Desarrollo e CAF).